Vehemente Crisol
Tierra de los mayas, eres mi país
con su verde siempre intacto
desde el ancestral contacto
de los hombres de maíz
Tierra mía, fuente real del atavismo
joya azul entre volcanes
tienes ancestral civismo
con el tiempo y con sus planes
Nunca dejes de asombrar
con lo que puedes ofrecer
en tus biomas sin nombrar
y en los secretos del saber
Si tus pirámides levantas
como conos hacia el sol
en tus volcanes agigantas
un vehemente crisol
Mas no solo en tus paisajes
vive tanta bendición
también brillas en parajes
de nobleza condición
Es tu gente,
esa que es amable y generosa
con sonrisas de verdad
que hacen de esta tierra hermosa
cuna de paz y bondad
Guatemaya, eres ríos de esperanza
en donde el quetzal vuela ligero
porque su resplandor es verdadero
y su identidad, nuestra danza
No sucumbas ante el miedo
no rebajes tu capacidad
de vivir en armonía
no dejes de darle la mano al hermano
ni olvides tu ancestral sabiduría
......
Nunca dejes de asombrar
con lo que puedes ofrecer
en tus biomas sin nombrar
y en los secretos del saber
Si tus pirámides levantas
como conos hacia el sol
en tus volcanes agigantas
un vehemente crisol
Guatemaya, eres ríos de esperanza
en donde el quetzal vuela ligero
porque su resplandor es verdadero
y su identidad, nuestra danza
No sucumbas ante el miedo
no rebajes tu capacidad
de vivir en armonía
no dejes de darle la mano al hermano
ni olvides tu ancestral sabiduría
Autor: Edwin Rolando García Caal
Nació
la patria: Guatemala
Nació la patria y nacieron los anhelos, un quince
de septiembre y un primero de julio. En una
independencia de palabras y pañuelos, en una
algarabía de provincias sin peculio. Fue un
decir adiós a otras formas de gobierno; fue un
decir amén a la esperanza y al consuelo. Tras olvidar
que hubo monarquía en el averno, se conspiró en Belén ¡ya no más
renta por el suelo!
¡Que
se quede el alcalde de la provincia de León! ¡Si señor!, ¡Que
se quede también el que está en la Comayagua!, ¡Que se quede también el que está en
el Sonsonate!, ¡Que se quede el brigadier como jefe superior!, ¡Que
se quede el alcalde que está en Quetzaltenango!, ¡Que se quede también el que está
allí en Sololá!, ¡Que se quede el alcalde de la Ciudad Real de Chiapas!, ¡Y los
diputados provinciales formen junta consultiva! Ahora sí, ¡Qué viva la patria!
¡Qué viva!
Escriban
en el acta que queremos paz y buscamos el sosiego. Que anhelamos
fraternidad y concordia con apego. Que en
este momento abandonamos las pasiones individuales, que dividen
los ánimos y producen funerales. Y así pasó que al buscar la independencia, el pastel
lo partieron
quienes
ya vivían en la opulencia. Y luego de dejar a los mismos en el poder, nació la
patria, pero nada que ver, no nació la independencia.
Autor: Edwin Rolando García Caal
Oídme
Oh cielo de mi patria
azul del horizonte
con flores en sus montes
y plumas del Quetzal.
Mi alma te bendice
con líquenes y musgos
con bosques y lagunas.
¡jardines de cristal!
Montañas, volcanes,
remolinos de color,
un canto a la vida,
con la voz del Creador.
Con mares, con ríos
de belleza sin igual,
oídme fecunda
Guatemala en paz.
Orquídeas en septiembre,
tulipanes en mayo,
rosas rojas en marzo,
gustas reverdecer.
Paisajes de leyenda,
perla del continente,
saludos a tu gente
de selva tropical.
Alfombra de verde,
con arbustos de color,
floresta que orquesta
con las aves al trinar.
Pericos y monos
que madrugan para hablar,
oídme fecunda
Guatemala en paz.
Autor: Edwin Rolando García Caal
Conversaba don Martín con Emiliano
experiencias que viajaron con el viento.
Recordaba su pasado, muy ufano,
lo tranquilo.
¡Y barato el alimento!
-Más o menos me ubico-
contestó don Emiliano.
-Démonos un mano a mano
hasta reventar el pico-.
Para mí no era bueno el terror que se vivía
hasta el perro se escondía como si escuchara un trueno,
y era solamente un chonte, divisado al horizonte.
El poder del General era algo sin igual.
-Eso era lo mejor,
sin ladrones, ni pilluelos.
Arrastraba por los suelos,
al que fuera mal señor.-
-La comida no faltaba.
-Pero nadie disfrutaba.
Y en truncada discusión,
buscando los dos la victoria,
vieron pasar a la Gloria,
huérfana de Salomón.
Detrás de ella al compaz,
con una pierna de palo,
se acercaba don Gonzalo
gritando:
¡Viva la paz!
Autor: Edwin Rolando García Caal
El reto
Nací en una bella tierra
de montes ríos y lagos
con niños que se hacen magos
por sobre salir.
Comprendo los desafíos
pero hay potencial humano
con la mano del hermano
podremos seguir.
Por eso quiero invitarte a ser
de los que no se quedan con ver.
Vestigios de mi pasado
se sientan aquí a mi lado
de la ciudad y del campo
podemos surgir.
La sombra por donde crecen
los cultivos que perecen
podemos hacer que sean
eterno jardín.
Pero necesito verte aquí
hay bases del desarrollo en ti.
El éxito de la vida
se mide por lo que aportas
acciones de compromiso
queremos unir.
En la soledad del campo
en la bulla del concreto,
queremos ponerte el reto
de sobre salir.
Por eso quiero invitarte a ser
del grupo que quiere ver crecer
mi país…
¡Mi país!
Autor: Edwin Rolando García Caal
Viva la paz
Conversaba don Martín con Emiliano
experiencias que viajaron con el viento.
Recordaba su pasado, muy ufano,
lo tranquilo.
¡Y barato el alimento!
-Más o menos me ubico-
contestó don Emiliano.
-Démonos un mano a mano
hasta reventar el pico-.
Para mí no era bueno el terror que se vivía
hasta el perro se escondía como si escuchara un trueno,
y era solamente un chonte, divisado al horizonte.
El poder del General era algo sin igual.
-Eso era lo mejor,
sin ladrones, ni pilluelos.
Arrastraba por los suelos,
al que fuera mal señor.-
-La comida no faltaba.
-Pero nadie disfrutaba.
Y en truncada discusión,
buscando los dos la victoria,
vieron pasar a la Gloria,
huérfana de Salomón.
Detrás de ella al compaz,
con una pierna de palo,
se acercaba don Gonzalo
gritando:
¡Viva la paz!
Autor: Edwin Rolando García Caal







No hay comentarios:
Publicar un comentario